PROTOCOLO DE ACTUACIÓN DECRETADO POR LAS AUTORIDADES DE DEFENSA CIVIL:..............................................................1.- PERMANEZCAN EN SUS DOMICILIOS CERRANDO BIEN PUERTAS Y VENTANAS, EVITANDO EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE PRODUCIR CUALQUIER TIPO DE RUIDO Y ALUMBRADO QUE DELATEN SU PRESENCIA EN EL INTERIOR DEL MISMO...............................................................2.- NO PERMANEZCAN EN LA VÍA PÚBLICA, EXTREMEN LAS MEDIDAS PERSONALES DE AUTOPROTECCIÓN EN CUALQUIER CASO. ..............................................................3.- ASEGUREN RESERVAS DE AGUA, VÍVERES, MEDICAMENTOS, ARMAS Y MUNICIONES, EN ESE ORDEN...............................................................4.- NO PERMITAN LA ENTRADA A SU DOMICILIO DE PERSONAS DESCONOCIDAS, NI PRESTEN AUXILIO A ÉSTAS EN VÍA PÚBLICA...............................................................5.- EVITEN TODO TIPO DE CONTACTO CON CUALQUIER PERSONA QUE PRESENTE HERIDAS SANGRANTES, SINTOMAS DE ATURDIMIENTO O EMBRIAGUEZ, SEA CONOCIDA O NO...............................................................6.- EN CASO DE ATAQUE POR UNA DE ESTAS PERSONAS, EVITEN POR TODOS LOS MEDIOS QUE LES MUERDA O ARAÑE...............................................................7.- EN CASO DE RESULTAR HERIDO POR UNA DE ESTAS PERSONAS, DEBE AISLARSE INMEDIATAMENTE DEL RESTO DE SUS FAMILIARES/AMIGOS Y ESPERAR AYUDA SANITARIA ESPECIALIZADA...............................................................8.- SINTONICE SU APARATO DE TELEVISIÓN/RADIO O CONEXIÓN A INTERNET PARA ESTAR INFORMADO DE LA SITUACIÓN EN SU LOCALIDAD Y DEL ESTABLECIMIENTO, EN SU CASO, DE PUESTOS DE EMERGENCIA Y/O RESCATE ASÍ COMO DEL PROTOCOLO PARA ACUDIR A LOS MISMOS...............................................................9.- BAJO NINGÚN CONCEPTO ACUDA POR CUENTA PROPIA A CENTROS CIUDADANOS, PUESTOS DE POLICÍA, BOMBEROS, HOSPITALES, CENTROS SANITARIOS DE URGENCIAS NI PUESTOS DE PROTECCIÓN CIVIL...............................................................10.- SE HA DECRETADO LA LEY MARCIAL Y SE HA AUTORIZADO EL USO DE FUERZA LETAL, TODOS LOS SERVICIOS DE POLICÍA, BOMBEROS, RESCATE Y SERVICIOS SANITARIOS HAN SIDO MILITARIZADOS. CUALQUIER PERSONA SORPRENDIDA EN VÍA PÚBLICA PUEDE SER ABATIDA EN EL ACTO. ESPERE PACIENTEMENTE LA LLEGADA DE LOS EQUIPOS DE RESCATE ORGANIZADOS POR LAS AUTORIDADES.

30 de octubre de 2026

EXPEDIENTE 002: VIRUS, EPIDEMIAS Y CONTAGIO.



ANTECEDENTES:

A lo largo de la historia, los seres humanos hemos temido a la muerte. Pero existe una posibilidad todavía más inquietante: que una enfermedad transforme a una persona hasta convertirla en algo irreconocible.

El fenómeno "zombi" ha evolucionado desde los cadáveres resucitados por fuerzas sobrenaturales hasta los infectados que protagonizan buena parte del terror moderno. En estos últimos, el origen de la amenaza ya no tiene por qué encontrarse en una maldición o en el más allá... Puede comenzar con algo aparentemente más familiar: un agente infeccioso.

Aunque el verdadero interrogante no es si una infección puede convertirse en una amenaza para la humanidad. Enfermedades como el ébola o la causada por el virus de Marburgo (M.A.R.V.) ya han demostrado el devastador potencial de determinados agentes infecciosos.

La cuestión que nos ocupa es otra: ¿y si un agente desconocido fuera capaz de provocar una transformación que fuera mucho más allá de la enfermedad conocida? ¿Qué mecanismos podrían desencadenar un comportamiento semejante al de los infectados que describe el fenómeno zombi? ¿Y hasta dónde podrían llegar sus consecuencias?

En este expediente el doctor Logan investigará una de las hipótesis más inquietantes del fenómeno zombi: el origen viral.

EL CASO DEL VIRUS SOLANUM: 

Según el escritor Max Brooks en su obra "The Zombie Survival Guide" de 2003, se afirma que  el doctor Jan Vanderhaven fue quien descubrió el virus y le dio la denominación latina "Solanum" en 1913. El fruto de tales investigaciones lo publicó al año siguiente, en 1914 pero, pasaron prácticamente inadvertidas con el estallido de la Primera Guerra Mundial en ése mismo año.

Este agente vírico no provoca simplemente una enfermedad mortal, sino que desencadena una transformación que termina con la muerte del huésped y su posterior reanimación como "muerto viviente".

Jan Vanderhaven
 

Aquí aparece la gran diferencia entre una infección convencional y el "fenómeno zombi", el organismo no se limita a enfermar: tras la transformación, el cadáver continúa activo y representa una amenaza activa para los seres humanos que tiene a su alcance.

El "Solanum" plantea así una hipótesis extrema. La infección no sería el final del proceso, sino el mecanismo que pone en marcha una nueva fase de existencia biológica.

Un agente infeccioso puede invadir un organismo, alterar sus funciones y provocar daños graves. Sin embargo, mantener un cuerpo activo después de la muerte irreversible supondría superar obstáculos biológicos extraordinarios. Los músculos necesitan energía, los tejidos se deterioran y el cerebro depende de unas condiciones muy precisas para funcionar, pero el "Solanum", al parecer, ignora completamente esas limitaciones. 

A día de hoy, no existen evidencias de la existencia del virus "Solanum" o de cualquier otro agente que posea sus mismas propiedades. Pero su valor como hipótesis narrativa reside precisamente en llevar una amenaza conocida —la infección— hasta un escenario que desafía muchas de las cosas que como sociedad ya dábamos por sentadas.

EL "RAGE VIRUS": LA FURIA DE LOS VIVOS

En 28 días después (2002), dirigida por Danny Boyle, encontramos otra interpretación del fenómeno "zombi". En este caso, la amenaza no procede de cadáveres reanimados, sino de personas vivas cuya conducta ha sido transformada radicalmente por una infección ficticia conocida como "Rage Virus", o virus de la ira.

Estos "infectados" sufren una alteración extrema de su comportamiento y manifiestan una agresividad descontrolada. Atacan a otras personas y propagan la infección, convirtiendo un incidente inicial en una crisis que puede extenderse con enorme rapidez.

Pero existe una diferencia esencial respecto al "Solanum": los "infectados" siguen vivos. No son cadáveres reanimados. Sus organismos continúan funcionando, aunque su comportamiento haya quedado dominado por la infección.

Esta distinción cambia por completo la naturaleza de la amenaza. En el caso del "Solanum", la ficción plantea la continuidad de la actividad después de la muerte. En el "Rage Virus", el horror nace de la transformación de un ser humano vivo en un peligro inmediato para quienes lo rodean.

La película lleva esta idea al extremo mediante una infección de propagación rápida y consecuencias conductuales devastadoras. No obstante, no debemos confundir sus características narrativas con las de un virus documentado: no existe evidencia de un agente que reproduzca exactamente este conjunto de efectos.

El "Rage Virus" representa, por tanto, una segunda hipótesis dentro del fenómeno "zombi": no la resurrección de los muertos, sino la pérdida radical del control sobre la conducta de los vivos.

Y esta posibilidad ficticia nos conduce a una pregunta inquietante: ¿hasta qué punto una alteración del sistema nervioso podría modificar la percepción, las emociones y el comportamiento de una persona?

Para encontrar un punto de comparación real, debemos abandonar por un momento el cine y dirigir nuestra atención a una enfermedad plenamente conocida desde hace siglos.

Max Brooks

 

LA "RABIA": UN PELIGRO REAL PARA EL SISTEMA NERVIOSO

La "rabia" es una enfermedad infecciosa real causada por virus del género Lyssavirus. Afecta al sistema nervioso central y puede transmitirse a las personas, principalmente, mediante la mordedura o el contacto de la saliva de un animal infectado con una herida o una mucosa.

Cuando aparecen los síntomas clínicos, la enfermedad es prácticamente siempre mortal. Sin embargo, la profilaxis posterior a una exposición, administrada antes de que comiencen los síntomas, puede prevenir la enfermedad.

La "rabia" puede manifestarse de distintas maneras. En su forma furiosa puede provocar agitación, confusión, alteraciones neurológicas y episodios de comportamiento anormal. También puede producir espasmos al intentar beber o tragar, una manifestación conocida como hidrofobia en el contexto clínico de la enfermedad.

No todos los casos presentan el mismo cuadro. Existe también una forma paralítica, en la que predominan la debilidad y la parálisis progresiva.

La "rabia" no convierte a sus víctimas en "zombis" ni provoca que los cadáveres vuelvan a la vida. Tampoco debe confundirse con el comportamiento mostrado por los "infectados" de 28 días después. Sin embargo, sí demuestra que una infección real puede afectar profundamente al sistema nervioso y alterar funciones esenciales del organismo.

Infectado "Rage virus"

Aquí encontramos el paralelismo científico que nos interesa: la ficción imagina agentes capaces de transformar radicalmente el comportamiento, mientras que la medicina documenta enfermedades que pueden causar alteraciones neurológicas graves. El parecido termina ahí; las causas, los síntomas y la evolución son distintos.

La "rabia" no demuestra que pueda existir un virus "zombi". Pero nos recuerda que el cerebro humano no es invulnerable a las enfermedades infecciosas.

Y ese hecho, por sí solo, merece nuestra atención.

LA PROPAGACIÓN: CUANDO UN CASO SE CONVIERTE EN UNA AMENAZA

En el fenómeno "zombi", la catástrofe suele comenzar cuando aparecen nuevos casos y nadie comprende todavía la naturaleza de lo que está sucediendo.

Un brote de una enfermedad desconocida podría plantear dificultades desde sus primeras fases: síntomas poco habituales, diagnósticos inciertos y una transmisión que los investigadores todavía no consiguen explicar.

La velocidad de propagación de una enfermedad depende de múltiples factores, entre ellos sus vías de transmisión, el tiempo de incubación, las características del agente y la respuesta sanitaria.

En los hechos plasmados en Guerra Mundial Z, estos elementos se llevan al extremo. La ficción muestra cómo los contagios, la falta de información y las respuestas tardías pueden contribuir a una catástrofe mundial.

La pandemia de "COVID-19" también puso de manifiesto la importancia de detectar los brotes, estudiar las vías de transmisión, compartir información y coordinar la respuesta sanitaria. Sin embargo, sus características no deben equipararse a las de los agentes de las historias de "zombis".


Imaginemos ahora un escenario hipotético en el que una enfermedad desconocida provocara alteraciones neurológicas graves y pudiera transmitirse entre personas. La primera dificultad sería identificarla; la siguiente, comprender cómo se propaga; y la más inquietante, reconocer la verdadera dimensión del problema antes de que sus consecuencias fueran difíciles de contener.

No podemos afirmar que exista un agente semejante. Pero esta misma incapacidad nos plantea una cuestión que va más allá de los propios "zombis":

¿Y si los primeros indicios de una amenaza extraordinaria fueran confundidos con incidentes aislados hasta que resultara imposible ignorar el patrón?

En un escenario así, el peligro no dependería únicamente del agente infeccioso, sino también de nuestra capacidad para reconocer lo que tenemos delante.

"INFECTADOS" Y "MUERTOS VIVIENTES": LA FRONTERA

Conviene distinguir dos conceptos que a menudo se confunden.

El "infectado" sigue vivo. Su organismo puede sufrir alteraciones profundas, pero continúa dependiendo de las funciones biológicas que lo mantienen con vida. El "Rage Virus" pertenece a esta categoría; la "rabia", por su parte, es una enfermedad documentada desde hace bastante tiempo, que puede afectar al sistema nervioso, aunque sus manifestaciones son muy distintas.

El "muerto viviente", o "zombi" en el sentido clásico, es un cadáver que vuelve a moverse y actuar después de la muerte. Su existencia plantea un problema mucho más extremo, porque exige explicar cómo se conserva o recupera una actividad organizada cuando los procesos vitales han cesado irreversiblemente.

Una enfermedad capaz de alterar la conducta no demuestra que los cadáveres puedan reanimarse. Del mismo modo, el "Solanum" no constituye una prueba de que ese fenómeno pueda suceder en la realidad.

Esta distinción abre dos líneas de investigación diferentes: por un lado, las posibilidades y los límites de las infecciones que afectan al cerebro; por otro, el misterio ficticio de los "muertos vivientes".

Y aquí dejamos planteada una cuestión que merece permanecer abierta en nuestro laboratorio:

¿Estamos ante dos fenómenos completamente distintos o ante dos interpretaciones de una misma pesadilla?




20 de octubre de 2026

EXPEDIENTE 001: RADIACIÓN Y FENÓMENOS CÓSMICOS.


ANTECEDENTES:

Desde los albores de la ficción zombi moderna, una pregunta ha perseguido a científicos, investigadores y aficionados al terror: ¿qué podría provocar que los muertos regresaran a la vida?

Mucho antes de que los virus ficticios, los experimentos biológicos y las corporaciones farmacéuticas dominaran las historias de zombis, el espacio exterior ya ofrecía una explicación tan inquietante como atractiva: una amenaza procedente del cosmos, invisible para nuestros sentidos y capaz de desencadenar acontecimientos que escapan a nuestro control.

Venera 7: medio siglo del primer aterrizaje con éxito en otro planeta -  Eureka

La radiación, los meteoritos, las tormentas solares y los misteriosos objetos procedentes del espacio han alimentado durante décadas la imaginación de escritores y cineastas.

Pero ¿podría una radiación desconocida alterar la materia orgánica hasta provocar la aparición de muertos vivientes?

En el laboratorio del doctor Logan iniciamos aquí una investigación que separará las hipótesis cinematográficas de los conocimientos científicos disponibles.

EL CONTEXTO HISTÓRICO: EL MIEDO EN PLENA GUERRA FRÍA

En 1968, el mundo vivía bajo la sombra de la Guerra Fría. Estados Unidos y la Unión Soviética mantenían una rivalidad política, militar y tecnológica que alimentaba el temor a un conflicto nuclear capaz de poner en peligro a toda la humanidad.

La crisis de los misiles de Cuba de 1962 había demostrado hasta qué punto una confrontación entre ambas potencias podía acercar al mundo a una catástrofe nuclear. Mientras tanto, la carrera armamentística y la exploración espacial mantenían a la opinión pública pendiente de los avances científicos y de sus posibles consecuencias.

Hace 65 años la sonda espacial soviética Venera 1 🛰️ pasaba a menos de  100.000 km del planeta Venus✨. La nave había partido de la Tierra 🌍 en  febrero de aquel año, 

El espacio despertaba fascinación, pero también inquietud. Cada nueva misión abría posibilidades extraordinarias y, al mismo tiempo, planteaba preguntas sobre aquello que la humanidad todavía desconocía.

En ese clima cultural, la idea de que una sonda espacial pudiera regresar contaminada por una amenaza invisible resultaba especialmente inquietante. No era necesario mostrar una bomba ni una explosión: bastaba con sugerir que la propia tecnología, creada para ampliar los conocimientos humanos, podía traer consigo algo imposible de controlar.

La película de George A. Romero no debe interpretarse únicamente como una alegoría de la Guerra Fría. Sin embargo, su inquietante hipótesis espacial encaja en una época marcada por el miedo a las amenazas invisibles, la desconfianza y las consecuencias imprevistas del progreso científico.

Con este contexto en mente, volvamos al caso cinematográfico que convirtió aquella inquietud en una de las hipótesis más recordadas sobre el origen de los muertos vivientes.

EL CASO DE 1968: LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES

Uno de los antecedentes más importantes de esta investigación se encuentra en La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead), película dirigida por George A. Romero y estrenada en 1968.

En la historia, los "muertos vivientes" comienzan a levantarse de sus tumbas y atacan a los vivos. Mientras el fenómeno se extiende, las noticias mencionan una posible relación con la radiación procedente de una sonda espacial que regresa de una misión a Venus.

Mis películas de zombis favoritas 

Esta trama no confirma de manera definitiva que esa radiación sea la causa de las reanimaciones. La explicación aparece como una hipótesis difundida durante la crisis, mientras los personajes intentan comprender una situación que supera sus conocimientos, recursos y valores morales.

Esta ambigüedad resulta fundamental: el origen del fenómeno no queda resuelto de forma concluyente.

La película convirtió así una amenaza invisible y tecnológica en uno de los grandes elementos de inquietud del cine de terror moderno. El peligro no procedía únicamente de los muertos que caminaban, sino también de la incapacidad de las autoridades y de la sociedad para comprender lo que estaba sucediendo.

¿QUÉ ES REALMENTE LA RADIACIÓN CÓSMICA?

La radiación cósmica existe. No es una invención del cine.

El espacio está atravesado por partículas de alta energía procedentes del Sol, de nuestra galaxia y de fuentes extra-galácticas. Al interactuar con la atmósfera y con la materia, estas partículas pueden producir efectos físicos medibles.

También existen otras formas de radiación ionizante, como los rayos X y los rayos gamma. A diferencia de las partículas que componen gran parte de los rayos cósmicos, los rayos X y gamma son radiación electromagnética capaz de transportar energía suficiente para ionizar átomos y moléculas.

Scientists detect the most powerful cosmic rays ever — and their unknown source could be close to Earth | Live Science 

Cuando una radiación ionizante atraviesa tejidos vivos, puede dañar moléculas esenciales para las células, incluido el ADN. Los efectos dependen del tipo de radiación, de la dosis recibida, del tiempo de exposición y de las características del tejido afectado.

Una exposición elevada puede provocar lesiones, alteraciones celulares, enfermedad aguda por radiación y, en casos extremos, la muerte.

Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre dañar un organismo y devolverlo a la vida.

La radiación no proporciona por sí misma el funcionamiento coordinado que requiere un organismo vivo. Tampoco existe evidencia científica de que la radiación cósmica pueda reanimar cadáveres, restaurar sus funciones cerebrales o convertirlos en criaturas capaces de perseguir a otros seres humanos.

La ciencia real, por tanto, no respalda el mecanismo zombi que propone la ficción.

EL ESPACIO COMO AMENAZA: METEORITOS, TORMENTAS SOLARES Y RAYOS GAMMA

El cine de terror ha recurrido a diferentes fenómenos astronómicos para imaginar catástrofes de origen extraterrestre.

Meteoritos y cuerpos celestes

Un meteorito puede contener materiales procedentes de otros lugares del sistema solar. El estudio de estos objetos ayuda a investigar la historia del sistema solar y la composición química de los materiales que lo forman.

La posibilidad de que un objeto espacial transporte microorganismos ha sido objeto de hipótesis científicas. Sin embargo, no se ha demostrado que los meteoritos hayan traído a la Tierra organismos extraterrestres capaces de infectar a seres humanos. Mucho menos que puedan provocar la reanimación de cadáveres.

Tormentas solares

El Sol emite radiación y partículas que, durante episodios intensos, pueden afectar a satélites, comunicaciones, sistemas de navegación y redes eléctricas.

Estos fenómenos representan riesgos tecnológicos reales. No obstante, no existe evidencia de que una tormenta solar pueda transformar el comportamiento humano hasta producir un brote zombi.

Estallidos de rayos gamma

Los estallidos de rayos gamma se encuentran entre los fenómenos más energéticos conocidos del universo. Un acontecimiento suficientemente cercano y orientado hacia la Tierra podría tener consecuencias importantes para la atmósfera y para la vida.

Pero sus efectos no serían los de una resurrección masiva de los muertos. Una catástrofe astronómica de esa naturaleza plantearía problemas ambientales y biológicos muy distintos de los que muestra el cine.

El cosmos ofrece amenazas reales y extraordinarias, pero ninguna de ellas constituye una explicación científicamente respaldada para la aparición de muertos vivientes.

¿PODRÍA UNA RADIACIÓN DESCONOCIDA ALTERAR EL CEREBRO?

La ciencia ficción suele imaginar radiaciones capaces de modificar de manera radical el comportamiento de los seres vivos.

En la realidad, la radiación ionizante puede dañar el sistema nervioso y otros órganos. Dependiendo de la dosis y de las condiciones de exposición, pueden producirse alteraciones neurológicas graves.

Sin embargo, provocar daños cerebrales no equivale a crear un organismo con las capacidades que habitualmente se atribuyen a los zombis cinematográficos.

Para caminar, orientarse, reaccionar ante estímulos y perseguir a una presa se necesita actividad biológica coordinada. La radiación no puede restaurar las funciones integradas de un cerebro muerto ni revertir el proceso biológico que conduce a la muerte.

La ficción puede establecer sus propias reglas, pero la ciencia conocida no ofrece un mecanismo mediante el cual la radiación reactive de manera organizada un cerebro muerto.


11 de octubre de 2026

BIENVENIDOS AL LABORATORIO DEL DOCTOR LOGAN.

Bienvenidos al laboratorio del doctor Logan, en esta sección trataremos de abordar con un enfoque lo más científico posible acerca del fenómeno de los "muertos vivientes", "zombis", "caminantes" o simplemente "infectados" que han copado numerosos libros, cómics, videojuegos, y por supuesto, películas.
 
A estas alturas, es de sobras conocido que el "fenómeno zombi" siempre ha estado sujeto a varias teorías procedentes de no pocos "expertos" y estudiosos del tema, y que cada uno de ellos fundamenta su origen en un aspecto social, biológico, radiológico e incluso místico.
 


 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dejando de lado el "zombi clásico" de las primeras películas que abordaban este fenómeno, empecemos pues por el considerado padre cinematográfico del "zombi moderno" el tristemente fallecido George A, Romero.
 
En sus largometrajes se hace mención a una causa específica para el fenómeno, únicamente en los sucesos ocurridos en "La noches de los muertos vivientes" de 1968 se hace mención a varias teorías entre las cuales (radiación de un satélite procedente de Venus) en el resto de su filmografía no vuelve a mencionarse causa o factor alguno... simplemente se narra el brote ya avanzado (Dawn of the dead) y sus consecuencias a medio plazo (Day of the dead) o largo plazo (Land of the dead). 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
En cualquier caso, George A. Romero sentó rápidamente las bases del fenómeno "zombi"... los cadáveres recientes se reaniman y atacan a las personas vivas... y éstas a su vez, si reciben una mordedura por parte de los "reanimados", se vuelven de su misma condición tras fallecer, cerrándose de esta manera el ciclo... descartándose cualquier otro tipo de vector de infección.
 
Ampliando el lore de los "muertos vivientes" tenemos varios autores como Lucio Fulci, que en su film "Zombi 2" (conocida en España como Nueva York bajo el terror de los zombis) incorporó la mística Vudú o Dan O'Bannon, creador de la saga "El retorno de los muertos vivientes", que añadió otra posible causa del fenómeno, un arma biológica que se ha descontrolado...
 

 
 

 
 
 
 
 
 
George A. Romero en 1985 con el título "Day of the dead" dio una vuelta de tuerca al otorgar a los "muertos vivientes" una característica evolutiva, sobretodo en el personaje de Bub, pero que, sobretodo se amplió sobresalientemente en "Big Daddy" ya en el título de 2005 "Land of the dead".
 
Ya entrados en el nuevo milenio, las características de los zombis cambiaron radicalmente... ya no eran lentos, torpes y con capacidades intelectuales limitadas... En cintas como "28 días después" de Danny Boyle del año 2002, "Amanecer de los muertos" de Zack Snyder del año 2004,  o "Guerra Mundial Z" estrenada en 2013, los zombis son rápidos, menos torpes y con cierta inteligencia e incluso memoria de tipo "colmena", al tiempo que la infección se presenta en escasos segundos... En este sentido también se revela que el origen siempre es bacteriológico o vírico ya sea por un incidente por exposición o efecto de armamento militar de este tipo.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En series de televisión más recientes tales como "Z Nation", "Dead Set", "The walking dead", "Fear the walking dead" o "Black Summer" entre otras, no siempre han adaptado el mismo tipo de "muerto viviente"... Black Summer y Dead Set por ejemplo adoptaron el tipo de zombi rápido e implacable cuya capacidad vírica afecta a sus víctimas en apenas segundos... La franquicia The walking dead optó por el zombi más acorde al planteado por George A. Romero... lentos y voraces, cuyo mayor peligro el factor numérico...
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
También cabe reseñar que, en las distintas obras los "muertos vivientes" reciben apelativos muy distintivos... "podridos", "infectados", pero sin duda alguna el más característico es el de "caminantes" dentro del universo de la serie "The walking dead".
 
Bien supervivientes... hasta aquí el análisis del doctor Logan.
 
Cuidado ahí fuera!!! 
 


9 de octubre de 2026

ACTUALIZACIÓN DEL BLOG.

Buenas noches supervivientes.

En estos días se han estado actualizando y mejorando contenidos en la sección de DISTURBIOS REGISTRADOS...

- NIGHT OF THE LIVING DEAD (1968)

- DAWN OF THE DEAD (1978)

- DAY OF THE DEAD (1985)

- N.O.T.L.D. (1990) 

Espero que os agraden los nuevos contenidos, un saludo y cuidado ahí fuera!!!